Si bien la delicada situación de la economía española no acompaña a las inversiones en TIC, las grandes compañías de nuestro país, así como las instituciones públicas, no han disminuido su ritmo de progreso en lo que a automatización y gestión de procesos empresariales se refiere.
Así lo constata el último informe anual sobre la implantación de las tecnologías de Business Process Management en España elaborado por Club BPM, que evidencia que somos el tercer país europeo, por detrás de Alemania e Inglaterra, que avanza con firmeza desde hace ya varios años en este ámbito.
Sin embargo, esta marcha no es suficiente dado que el proceso de digitalización de las empresas españolas se encuentra a mitad de camino a pesar de que se inició hace 50 años. Tras realizar, -por encargo de Software AG-, un “análisis-benchmarking” individualizado a las 250 empresas más importantes de España, diferenciando a los directivos de TI de los de negocio, IDC ha concluido que más del 54% de las grandes empresas españolas no tienen sus procesos automatizados, lo que viene a confirmar la apreciación de que los procesos tan sólo tienen un cierto grado de automatización.
Una de las causas más propensas a justificar este desajuste podría ser la confusión que aún existe en el mercado con el término BPM. Se piensa que adquiriendo tecnología para la automatización de procesos de negocio se pueden resolver los problemas empresariales y que la mejora en eficiencia vendrá como resultado inmediato. Por tanto, la mayoría de las veces se adquieren soluciones BPM pero sin incluir técnicas, ni metodologías de implementación, ni conocimientos de una gestión transversal de los procesos de negocio de principio a fin y a lo largo de todas las unidades funcionales de la empresa. Aparte, que según los datos recabados por el Observatorio del Club BPM, tampoco se cuenta con el compromiso de liderazgo de los directivos.